El secretario de Comercio Wilbur Ross se beneficia de negocios con el círculo cercano a Putin
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Juan Camilo Mouriño y Felipe Calderón. Foto: Cuartoscuro.
El misterioso contrato de 10 mil millones
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Rocco Fazzari / ICIJ

Al descubierto, más ligas Trump-Rusia y las alcancías secretas de los más ricos

Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación

noviembre 5, 2017

Una nueva filtración de documentos confidenciales saca a la luz los escondites donde guardan su dinero empresas icónicas y personas en el poder de muy diversas regiones del mundo. Más de 382 periodistas de 96 medios en 67 países investigan el mundo offshore.

Un tesoro con 13.4 millones de registros pone al descubierto los lazos entre Rusia y el multimillonario secretario de Comercio del presidente estadounidense Donald Trump, los negocios secretos del principal recaudador de fondos del primer ministro canadiense Justin Trudeau y los intereses offshore de la reina de Inglaterra y más de 120 políticos de todo el mundo.

Los documentos filtrados muestran cuán profundamente se entrelaza el sistema financiero offshore con los mundos de los actores políticos, la riqueza privada y los gigantes corporativos, incluyendo Apple, Nike, Uber y otras compañías globales que evitan pagar impuestos mediante maniobras de contabilidad cada vez más imaginativas.

Una red offshore conduce hasta el secretario de Comercio de Trump, el magnate de acciones privadas Wilbur Ross, quien tiene participación en una compañía naviera que ha recibido más de 68 millones de dólares en ingresos desde 2014 de una compañía energética rusa copropiedad del yerno del presidente ruso Vladimir Putin.

En los datos filtrados aparecen los vínculos offshore de más de una docena de asesores de Trump, miembros de su gabinete y grandes donantes.

Los nuevos archivos provienen de dos empresas de servicios offshore con sede en Bermuda y Singapur; y también, de 19 registros del comercio de gobiernos ubicados en jurisdicciones que sirven de parada en la ruta de la economía offshore global.

Las filtraciones fueron obtenidas por el periódico alemán Süddeutsche Zeitung y compartidas con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés) y una red de más de 380 periodistas en 67 países.

La gran promesa de los paraísos fiscales es el secreto: los entornos offshore facilitan la creación de empresas que son difíciles o imposibles de rastrear hasta sus propietarios. Si bien tener una entidad offshore a menudo es legal, este secreto atrae a lavadores de dinero, a narcotraficantes, cleptócratas y otros que quieren operar en las sombras. Las empresas offshore, que a menudo son un simple “caparazón” sin empleados ni espacio de oficinas, también son utilizadas en complejas estructuras de evasión fiscal que drenan miles de millones de las tesorerías nacionales.

La industria offshore “empobrece a los pobres” y “profundiza la desigual distribución de la riqueza”, dijo Brooke Harrington, asesora patrimonial certificada y profesora del Copenhagen Business School, autora de “Capital sin fronteras: gestores de riqueza y el uno por ciento”.
“Hay un pequeño grupo de personas que no están sujetas a las leyes como el resto de nosotros, y eso tiene un propósito”, dijo Harrington. Estas personas “viven el sueño” de disfrutar “los beneficios de la sociedad sin estar sujetos a ninguna de sus limitaciones”.

Los registros de comercio a los que se tuvo acceso, expanden significativamente las revelaciones producidas por la anterior filtración de documentos offshore que hizo posible la investigación de los Panama Papers en 2016 por parte del ICIJ y sus medios aliados. Estos nuevos archivos arrojan luz sobre un conjunto diferente de paraísos isleños que faltaba explorar, incluidos algunos con reputaciones más limpias y servicios más costosos, como Bermuda y las Islas Caimán.

Las revelaciones más detalladas constan en décadas de documentos y registros corporativos del despacho de abogados offshore Appleby y del proveedor de servicios corporativos Estera, dos empresas que operaron juntas bajo el nombre Appleby hasta que Estera se independizó en 2016.

Al menos 31,000 de los clientes individuales y corporativos incluidos en los registros de Appleby son ciudadanos de Estados Unidos, o tienen direcciones en Estados Unidos. Más que en cualquier otro país. Appleby también tiene clientes del Reino Unido, China y Canadá entre sus principales fuentes de negocios.

La colección de cerca de siete millones de registros de Appleby y de sus empresas afiliadas cubre el período de 1950 a 2016 e incluye correos electrónicos, contratos de préstamo por miles de millones de dólares y estados de cuentas bancarias relacionados al menos con 25,000 entidades y en conexión con personas de 180 países. Appleby es miembro del “Círculo Mágico Offshore”, una camarilla informal de los principales despachos de abogados offshore del mundo. La compañía fue fundada en Bermuda y tiene oficinas en Hong Kong, Shanghai, las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Caimán y otros centros offshore.

Appleby tiene una reputación bien protegida de 100 años y ha evitado los escándalos públicos a través de una mezcla de discreción y una costosa supervisión de sus clientes.

En contraste con la imagen pública de Appleby, los archivos ponen al descubierto a una compañía que ha prestado servicios a clientes riesgosos de Irán, Rusia y Libia; una empresa en la que auditorías gubernamentales identificaron lagunas en los procedimientos contra el lavado de dinero y que fue multada por el regulador financiero de Bermuda. Appleby no respondió a un detallado cuestionario de ICIJ, y en su lugar publicó una declaración en su página web que indica que después de investigar las preguntas de ICIJ está “convencida de que no hay evidencia de ningún delito”.

La empresa, dice el comunicado, está “sujeta a controles regulatorios frecuentes y nos comprometemos a alcanzar los altos estándares establecidos por nuestros reguladores”.
La colección de documentos filtrada incluye más de medio millón de archivos de Asiaciti Trust, un empresa familiar especialista en offshores con sede en Singapur y oficinas satélite desde Samoa, en el Pacífico Sur, hasta Nevis, en el Caribe.

Los archivos en esta filtración incluyen también documentos que provienen de los registros de comercio gubernamentales en algunos de los paraísos fiscales más secretos del mundo, en el Caribe, el Pacífico y Europa, como son Antigua y Barbuda, las Islas Cook y Malta. Una quinta parte de las jurisdicciones más activas y con mayor secrecía en el mundo, están representadas en estas bases de datos.

Vista panorámica de Bermuda. Hidefumi Nogami/The Asahi Shimbun

Tomadas en su conjunto, las filtraciones revelan el rastro offshore de los aviones espía que adquirieron los Emiratos Árabes Unidos; una compañía de explosivos en Barbados propiedad de un ingeniero canadiense que intentó construir una “súper arma” para el dictador iraquí Saddam Hussein, y la compañía en Bermuda del fallecido Marcial Maciel Degollado, el influyente sacerdote mexicano fundador de la orden religiosa católica de los Legionarios de Cristo, cuyo legado se vio empañado por acusaciones de abuso sexual infantil.

La reina Isabel II ha invertido millones de dólares en compañías de servicios médicos y empresas de préstamos al consumo, según muestran los archivos de Appleby. Mientras que el administrador del patrimonio de la reina, el Ducado de Lancaster, proporciona algunos detalles de sus inversiones en bienes raíces en el Reino Unido, como edificios comerciales diseminados por el sur de Inglaterra, nunca ha revelado detalles de sus inversiones en el extranjero.

Los registros muestran que, a partir de 2007, el administrador del patrimonio de la reina invirtió en un fondo de las Islas Caimán, que a su vez invirtió en una empresa de capital privado controlada por BrightHouse, una empresa de alquiler con opción de compra del Reino Unido, criticada por defensores de los consumidores y por miembros del Parlamento por vender bienes a británicos con problemas de liquidez en planes de pago con tasas de interés tan altas como 99.9%.

La reina Noor de Jordania es otra persona más de entre los miembros de la realeza y de los políticos con intereses en el mundo offshore, recién descubiertos. Ella aparece como beneficiaria de dos fideicomisos en la isla de Jersey, incluyendo uno que administraba su expansión inmobiliaria británica. Figura también Sam Kutesa, ministro de Asuntos Exteriores de Uganda y ex presidente de la Asamblea General de la ONU, quien estableció un fideicomiso offshore en las Seychelles para administrar su riqueza personal; El ministro de Finanzas de Brasil, Henrique de Campos Meirelles, quien creó una fundación en Bermuda “con fines benéficos”, y Antanas Guoga, un miembro lituano del Parlamento Europeo y jugador profesional de póquer, que tenía participación en una compañía de la Isla de Man cuyos otros accionistas incluían a un magnate del juego que enfrentó una demanda por fraude en Estados Unidos.

Wesley Clark, ex aspirante demócrata a la presidencia y general retirado del ejército estadounidense que se desempeñó como comandante supremo de la OTAN en Europa, dirigió una compañía de apuestas en línea con filiales en el extranjero, según muestran los documentos.

Un portavoz de la reina Isabel II le dijo a The Guardian, socio de ICIJ, que el ducado tiene una inversión en el fondo de las Islas Caimán y que no estaba al tanto de la inversión en BrightHouse. La Reina paga voluntariamente impuestos sobre los ingresos del ducado y de sus inversiones, dijo el portavoz.

La Reina Noor le dijo a ICIJ que “todos los bienes legados a ella y a sus hijos por [el fallecido Rey Hussein] han sido administrados siempre de acuerdo con los más altos estándares éticos, legales y regulatorios”.

Meirelles, de Brasil, dijo que la fundación que creó no lo beneficia personalmente y apoyará organizaciones benéficas de educación después de su muerte.

Guoga respondió que hizo saber a las autoridades de su inversión en una compañía de la Isla de Man y que vendió la última de sus acciones en 2014.

Kutesa confirmó que había establecido las compañías, pero dijo que nunca las utilizó y le pidió a Appleby que las cerrara “hace muchos años”.

Clark no respondió a las solicitudes de entrevista.

Además de las revelaciones acerca de políticos y corporaciones, los archivos sacan a la luz detalles de la vida financiera de ricos y famosos, y de completos desconocidos.

Incluyen el yate y los submarinos del cofundador de Microsoft, Paul Allen; el vehículo de inversión del fundador de eBay, Pierre Omidyar, en Islas Caimán, y las acciones de Madonna en una compañía de suministros médicos.

El cantante pop y activista social Bono, que figura con su nombre completo, Paul Hewson, tenía acciones en una compañía registrada en Malta que invirtió en un centro comercial en Lituania, según muestran los registros de la compañía. Otros clientes menos famosos registraron sus ocupaciones como peluquero de perros, fontanero e instructor de esquí acuático.

Madonna y Allen no respondieron a las solicitudes de comentarios. Omidyar, cuya Omidyar Network es una donante de ICIJ, respondió que reporta su inversión a la autoridad tributaria, dijo una portavoz.

Bono fue un “inversionista minoritario y pasivo” en la compañía de Malta que cerró en 2015, dijo una portavoz.

 

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Trudeau y Trump

 

Personas ricas de todo el espectro político usan el sistema offshore.

Los archivos revelan que Stephen Bronfman, asesor y amigo cercano del primer ministro canadiense Justin Trudeau, se asoció con Leo Kolber, otro seguidor incondicional del partido liberal y ex miembro del Senado de Canadá, y el hijo de Kolber, para mover en silencio millones de dólares a un fideicomiso en Caimán. Las maniobras offshore pueden haber evitado pagar impuestos en Canadá, Estados Unidos e Israel, de acuerdo con expertos que revisaron algunos de los más de 3,000 archivos que detallan las actividades del fideicomiso.

A medida que las riquezas offshore fueron creciendo, los abogados de Bronfman, los Kolber y otros grupos acaudalados presionaron al Parlamento de Canadá para que luchara contra las propuestas legislativas que buscaban gravar los ingresos de los fideicomisos offshore.

Bronfman sigue siendo un recaudador de fondos clave para Trudeau, quien ha defendido una mayor apertura del gobierno y prometió una ofensiva contra la evasión de impuestos en las jurisdicciones offshore. En septiembre, Trudeau dijo a la Asamblea General de las Naciones Unidas: “En este momento, tenemos un sistema que alienta a los canadienses adinerados a usar corporaciones privadas para pagar una tasa impositiva más baja que los canadienses de clase media. Eso no es justo y lo arreglaremos “.

Los abogados de Kolber dijeron en una carta a CBC, socio de ICIJ, que “ninguna de las transacciones o entidades en cuestión se efectuaron o establecieron para evadir o incluso evitar impuestos”. Agregaron que los fideicomisos “siempre estuvieron en total conformidad con todas las leyes y requisitos aplicables”, y dijeron que Stephen Bronfman no haría comentarios.

Los materiales de esta filtración muestran cómo manejan su riqueza personal algunas personas cercanas a Trump que están a cargo de poner a “Estados Unidos Primero”-, y arrojan luz a sus vínculos con empresas en el extranjero.

Los archivos de Appleby muestran cómo Ross, el secretario de Comercio de Trump, ha utilizado una cadena de empresas de las Islas Caimán para mantener una participación financiera en Navigator Holdings, una compañía naviera que tiene como uno de sus principales clientes a Sibur, una firma de energía vinculada con el Kremlin. Entre los principales propietarios de Sibur se encuentran Kirill Shamalov, yerno del presidente ruso Vladimir Putin, y Gennady Timchenko, multimillonario al que el gobierno de EU sancionó en 2014 por sus vínculos con Putin. Sibur es un importante cliente de Navigator; le pagó más de 23 millones de dólares en 2016.

Wilbur Ross, secretario de Comercio de EU. Foto: Evan Walker/La Casa Blanca

Ross se deshizo de sus intereses en 80 compañías cuando se unió al gabinete de Trump. Pero mantuvo participación en nueve más, incluidas cuatro que lo conectan con Navigator y a sus clientes rusos.

Estas revelaciones se producen en un contexto de creciente preocupación por la participación oculta de Rusia en los asuntos políticos de Estados Unidos.

Sibur es “una compañía de amiguitos”, dijo Daniel Fried, un experto en Rusia que ha ocupado altos cargos en el Departamento de Estado en administraciones republicana y demócrata. “¿Por qué un funcionario del gobierno de Estados Unidos tendría una relación con un amigo de Putin?”.

Un vocero de Ross dijo que el secretario de Comercio nunca se reunió con el yerno de Putin o con cualquiera otro de los propietarios de Sibur, y que él no era miembro de la Junta de Navigator cuando ésta inició sus relaciones con Sibur. Ross se deslindó de todos los asuntos relacionados con el transporte marítimo internacional, dijo su vocero, y “ha apoyado las sanciones administrativas” a las entidades rusas.

Los archivos filtrados también condujeron a otros descubrimientos sobre las relaciones comerciales entre Rusia y Estados Unidos.

Un documento encontrado en la nueva base de datos ayudó a que ICIJ y sus socios dirigieran su atención a documentos públicos y archivos de Panama Papers que ilustran los vínculos entre un par de firmas financieras propiedad del Kremlin y grandes inversiones en Twitter y Facebook.

 

En 2011, el fondo de inversión del magnate tecnológico Yuri Milner recibió 191 millones de dólares de la empresa del gobierno ruso VTB Bank, y los invirtió discretamente en Twitter. Los documentos también muestran que una subsidiaria financiera de Gazprom, el gigante energético controlado por el Kremlin, financió a una compañía afiliada a Milner, que poseía cerca de mil millones de dólares en acciones de Facebook poco antes de su oferta pública inicial en 2012.

Más recientemente, Milner invirtió 850,000 dólares en Cadre, una firma de bienes raíces cofundada por el yerno de Trump y asesor de la Casa Blanca Jared Kushner.

Wilbur Ross, secretario de Comercio de EU. Foto: Evan Walker/La Casa Blanca

Milner es un ciudadano ruso que vive en Silicon Valley. De sus vínculos con Twitter, Facebook y la firma de Kushner ya se ha hablado antes. Pero la información acerca de sus vínculos con instituciones financieras del Kremlin no son conocidas.

VTB confirmó que utilizó el fondo de Milner para realizar una inversión en Twitter. Las empresas Facebook y Twitter dijeron que habían revisado adecuadamente las inversiones de Milner.

Milner dijo en una entrevista que no estaba al tanto de ninguna posible participación de la subsidiaria de Gazprom en ninguno de sus negocios y que ninguna de sus muchas inversiones estuvo relacionada con la política. Dijo que empleó su propio dinero en la inversión de Kushner.

En el otro lado del espectro político de Estados Unidos, la predecesora de Ross como Secretaria de Comercio, Penny Pritzker, se comprometió a salir de varias inversiones para evitar conflictos de interés después de que asumió su cargo en el gabinete del presidente demócrata Barack Obama. Los archivos muestran que poco después de recibir la confirmación del Senado, en junio de 2013, Pritzker transfirió sus intereses en dos compañías de Bermuda a una firma que utilizaba la misma dirección postal que su firma de inversión privada en Chicago. La compañía era “propiedad de fideicomisos que son para el beneficio de los hijos de Penny Pritzker”, según los archivos de Appleby. Según el experto en ética Lawrence Noble, estas transferencias pueden no cumplir con los estándares federales de ética para la desinversión.

En los registros offshore aparecen lo mismo donantes republicanos que demócratas, incluyendo a Randal Quarles, donante republicano y nuevo guardián de Wall Street en la Reserva Federal. Quarles trabajó para dos compañías de las Islas Caimán, incluida una que estuvo involucrada en un contrato de préstamo con un banco de Bermuda, N.T. Butterfield & Son. Hasta hace poco, Quarles tenía un interés indirecto en el banco, que está siendo investigado por las autoridades de Estados Unidos por posible evasión de impuestos por parte de sus cuentahabientes estadounidenses. Los fondos de capital privado controlados por el mega-donante demócrata George Soros usan a Appleby para ayudar a administrar una red de entidades offshore, incluida la inversión en una compañía dedicada al reaseguro –o seguro para aseguradoras–. Su organización caritativa, Open Society Foundations, es donante de ICIJ.

Un vocero de la Reserva Federal dijo que Quarles se deshizo de su interés indirecto en el banco de Bermuda luego de que fuera confirmado para el puesto del gobierno. Soros no quiso hacer ningún comentario y Pritzker no respondió a las solicitudes de entrevista.

 

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Secretos de la sala de juntas

 

Cuando Appleby no está sirviendo a los intereses de algunas de las personas más ricas del mundo, proporciona ayuda legal básica a corporaciones que buscan reducir sus impuestos en los países donde hacen negocio. Appleby no es un asesor fiscal, pero la empresa desempeña un importante papel en el diseño de los programas de impuestos utilizados por empresas de todo el mundo.

Además de bancos internacionales de primera línea como Barclays, Goldman Sachs y BNP Paribas, otros clientes élite de Appleby incluyen al fundador de uno de los mayores conglomerados de la construcción del Medio Oriente, el Grupo Saad, y la compañía japonesa que opera la planta de energía nuclear paralizada en Fukushima.

Cerca de 13.4 millones de registros de Appleby y de otras firmas llegaron a manos de periodistas. Foto: Hidefumi Nogami/The Asahi Shimbun

Los archivos revelan que la empresa más rentable de Estados Unidos, Apple Inc., buscó en Europa y el Caribe un nuevo refugio tributario después de que una investigación del Senado de Estados Unidos descubriera que el gigante tecnológico había evitado decenas de miles de millones de dólares transfiriendo beneficios a filiales irlandesas.

En un intercambio de correos electrónicos, los abogados de Apple le pidieron a Appleby que confirmara que un posible traslado a uno de seis paraísos fiscales offshore le permitiría a una subsidiaria irlandesa “realizar actividades administrativas… sin estar sujeta a impuestos en estas jurisdicciones”. Apple se negó a comentar sobre los detalles de la reorganización corporativa, pero le dijo a ICIJ que explicó los nuevos arreglos a las autoridades y que esos cambios no redujeron su carga de impuestos.

Los archivos también revelan cómo las grandes corporaciones recortan sus impuestos al crear empresas ficticias offshore para mantener activos intangibles, como el diseño del logotipo “Swoosh” de Nike y los derechos creativos de los implantes mamarios de silicona.

Uno de los principales clientes corporativos de Appleby es Glencore, el mayor comerciante de productos básicos del mundo. Los archivos contienen décadas de operaciones de Glencore, correos electrónicos y préstamos multimillonarios para operaciones bancarias en Rusia, América Latina, África y Australia.

Glencore fue un cliente tan importante que alguna vez tuvo su propio espacio dentro de las oficinas de Appleby en Bermuda.

Las minutas de las juntas de consejo documentan como los representantes de Glencore se apoyaron en Daniel Gertler, un empresario israelí con amigos de alto nivel en la República Democrática del Congo, para ayudar a sellar un acuerdo para adquirir una valiosa mina de cobre. Glencore prestó millones a una compañía que se cree pertenece a Gertler, y que fue descrita en una investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos como un conducto para realizar sobornos. En el caso no aparecieron nombrados Gertler y Glencore.
Glencore dijo que fueron “exhaustivos y minuciosos” al verificar los antecedentes de Gertler. La investigación del Departamento de Justicia “no constituye evidencia de nada contra el Sr. Gertler”, dijeron sus abogados. La compañía agregó que “rechaza absolutamente cualquier acusación de irregularidad o criminalidad”. “No se usaron préstamos de forma inapropiada o para fines inapropiados”, dijeron los abogados de Gertler.

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Operativos offshore

 

La industria offshore es un laberinto de contadores, banqueros, administradores de dinero, abogados e intermediarios a los que se les paga por cuidar los intereses de los ricos y bien conectados.

Appleby, por ejemplo, es un eslabón de una cadena de piezas offshore que han ayudado a estrellas del deporte, oligarcas rusos y funcionarios gubernamentales a comprar aviones, yates y otros artículos de lujo. Los expertos offshore ayudaron a Arkady y a Boris Rotenberg, dos multimillonarios rusos y amigos de la infancia del presidente Putin, a comprar aviones por más de 20 millones de dólares en 2013. Las autoridades estadounidenses incluyeron a los hermanos Rotenberg en una lista negra en 2014 por su apoyo a algunos “proyectos favoritos de Putin”. Appleby cortó su vínculo con los hermanos. Los Rotenberg no respondieron a la solicitud de comentarios de Süddeutsche Zeitung.

Los clientes elogian a Appleby por su experiencia, eficiencia y red global de profesionales. Sus pares lo eligen repetidamente como el bufete de abogados offshore del año.

Las oficinas de Appleby en Hamilton, Bermuda. Foto: Hidefumi Nogami/The Asahi Shimbun

Pero décadas de documentos privados muestran que incluso una de las estrellas más brillantes de la industria offshore tiene deficiencias ocultas: aceptar clientes cuestionables y no controlar adecuadamente algunos flujos multimillonarios de dinero.

Los reguladores financieros de Bermuda multaron a la unidad fiduciaria de Appleby por infringir las normas contra el blanqueo de dinero, de acuerdo con un acuerdo confidencial alcanzado en 2015 por Appleby y el regulador. Este año, Appleby llegó a un acuerdo por 12.7 millones de dólares en una demanda en Canadá en la que enfermeras, bomberos y agentes de policía acusaron a la firma de mover dinero, sin cuestionamientos, en nombre de un cliente que diseñó un supuesto plan para evadir impuestos. Appleby y el supuesto autor intelectual negaron haber cometido algún delito.

Las presentaciones de PowerPoint preparadas internamente por un empleado de Appleby, y otros documentos, citan ejemplos de personajes con mala reputación que llegaron a su lista de clientes, incluido un funcionario paquistaní corrupto, dos hijos del infame dictador indonesio Suharto y un supuesto traficante de “diamantes de sangre”. En algunos casos, Appleby reportó rápidamente a las autoridades, sus sospechas sobre las actividades de los clientes, como lo exige la ley. En otras ocasiones mantuvo a clientes cuestionables, sin reportar, durante años.
La empresa familiar Asiaciti se vende a sí misma como especialista en ayudar a los clientes a acumular y “preservar la riqueza de los estragos de litigios”, trastornos políticos y rupturas familiares. Asiaciti ha atraído a millonarios chinos, familiares de un funcionario kazajo condenado por corrupción y a una amplia franja de estadounidenses, incluidos médicos, jugadores de póquer y un cultivador de alfalfa en Colorado.

Los archivos filtrados de Asiaciti revelan cómo la firma estableció fideicomisos en las Islas Cook para Kevin Trudeau, un líder infomercial estadounidense que vendió millones de copias de libros de autoayuda como “The Weight-Loss Cure ‘They’ Don‘t Want You to Know About”. En 2014, un juez de Chicago condenó a Trudeau a 10 años de prisión federal por desacato criminal, calificándolo de desvergonzado defraudador que llegó a utilizar el número de seguridad social de su madre en una de sus estafas.

Appleby dijo en la declaración que hizo en su página web que está comprometida a cumplir con los estándares de los reguladores. Appleby brinda asesoramiento a los clientes sobre “formas legítimas y legales de realizar sus negocios”, dijo la empresa, y no tolera el comportamiento ilegal.

“Es cierto que no somos infalibles”, dijo Appleby. “Donde descubrimos que se han cometido errores, actuamos rápidamente para arreglar las cosas”.

Asiaciti no respondió a la solicitud de comentarios.

Adrian Alhassan, ex director de cumplimiento en la sede central de Appleby en Bermuda, le dijo a ICIJ que si alguien está “decidido” a infringir la ley, no hay mucho que pueda hacer un proveedor de servicios offshore. “No es el FBI”, dijo. Si el bufete de abogados pasara años haciendo investigaciones de fondo sobre los clientes, no “haría ningún trabajo”.

“Es como limpiar una playa”, dijo Alhassan en una entrevista telefónica. “Si dices que la has limpiado, al final del día, ¿puedes decir realmente que has recogido cada pedazo de alga marina?”

 

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Profundizar la desigualdad

 

El secreto de los paraísos fiscales atrae a quienes desean colocar su riqueza y sus negocios fuera del alcance de los reguladores, los investigadores y los recaudadores de impuestos.
En los registros de comercio de 19 jurisdicciones offshore hay documentos que revelan los nombres de compañías, directores y dueños reales de empresas creadas en muchos de los escondites offshore más activos del mundo.

Los documentos provienen de lugares con alto y bajo perfil en cuanto a su secrecía financiera, como las Islas Marshall, Líbano y la Isla San Cristóbal y Nevis, un país caribeño azotado recientemente por los huracanes. Los registros de algunas jurisdicciones están a disposición del público pero son imposibles de buscar por el nombre de una persona. Otros, como el de las Islas Caimán, cobran más de 30 dólares por el registro de una página que proporciona solo información básica de las empresas. Seis registros no tienen información disponible en línea.
Los archivos filtrados contienen más de mil registros de Antigua y Barbuda, un país caribeño que no proporciona información corporativa en línea. Y tiene más de 600,000 documentos del registro en línea de Barbados, que no incluyen una lista de accionistas o directores.

Durante la última década o más, la Unión Europea y otras organizaciones internacionales han presionado a los paraísos offshore para que reformen sus leyes y han exigido que los intermediarios offshore seleccionen más cuidadosamente a sus clientes. El progreso ha sido lento, dicen los expertos, en parte por los desafíos que suponen las prácticas cambiantes en una red mundial de jurisdicciones. Y en parte por el hecho de que el sistema offshore beneficia a personas poderosas y a las grandes compañías.

Lo hacen a expensas de muchos, trasladando la carga impositiva a los contribuyentes de ingresos medios y otorgando a las corporaciones multinacionales una ventaja sobre los competidores más pequeños. Donde más duele es en las naciones que luchan por proveer bienes básicos a sus poblaciones.

En África occidental, los funcionarios de Burkina Faso que supervisan los pagos de impuestos de las empresas más grandes que operan allí, trabajan desde pequeñas oficinas con equipos rotos de aire acondicionado. Burkina Faso es uno los países más pobres del mundo. En promedio, un ciudadano gana menos en un año de lo que paga por su cuota de registro, el propietario de una compañía offshore en Bermuda. La oficina de impuestos del país exigió 29 millones de dólares en impuestos y multas a Glencore, la decimosexta compañía más grande del mundo y un cliente importante de Appleby. Glencore protestó y le redujeron el importe a 1.5 millones de dólares.

Ayudar a los ricos a enriquecerse mediante maniobras offshore no es un “beneficio benigno”, dijo Harrington, profesor de Copenhagen Business School. “Cuando los ricos se vuelven más ricos, los pobres se vuelven más pobres, porque las personas adineradas no pagan su parte justa de los impuestos”.

“No escapará a los administradores de riqueza y a quienes trabajan en la industria offshore”, dijo, “que estamos alcanzando los niveles de desigualdad e injusticia de la Revolución Francesa”.

* Esta historia fue reporteada y escrita por: Will Fitzgibbon, Michael Hudson, Marina Walker Guevara, Scilla Alecci, Richard H.P. Sia, Gerard Ryle, Emilia Díaz-Struck, Martha Hamilton, Simon Bowers, Hamish Boland-Rudder, Sasha Chavkin, Spencer Woodman, Ryan Chittum, Mar Cabra, Rigoberto Carvajal, Matt Caruana-Galizia, Cecile Schilis-Gallego, Pierre Romera, Julien Martin, Dean Starkman, Tom Stites, Manuel Villa, Amy Wilson-Chapman, Miguel Fiandor Gutiérrez, Yacouba Ladji Bama, Delphine Reuter, Petra Blum, Harvey Cashore, Frederik Obermaier, Bastian Obermayer, Vanessa Wormer, Hilary Osborne, Frédéric Zalac, Oliver Zihlmann . Traducción al español realizada por Univisión Noticias para los socios de ICIJ.

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