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Rocco Fazzari/ICIJ

El secretario de Comercio Wilbur Ross se beneficia de negocios con el círculo cercano a Putin

Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación

noviembre 5, 2017

El miembro del gabinete de Trump mantiene participación en una compañía que provee servicios de transporte marítimo al yerno de Putin y a otros oligarcas rusos sancionados.

Por Sasha Chavkin y Martha M

 

El secretario de Comercio de Estados Unidos Wilbur L. Ross Jr. tiene participación en una compañía naviera que recibe millones de dólares al año en ganancias de una empresa cuyos principales dueños incluyen al yerno del presidente ruso Vladimir Putin y un magnate ruso sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por ser miembro del círculo de allegados a Putin.

Ross, un millonario inversionista de capital privado, vendió la mayor parte de los activos de su empresa antes de unirse al gabinete del presidente Donald Trump en febrero, pero mantuvo una participación en la compañía naviera Navigator Holdings Ltd., la cual está establecida en las Islas Marshall en el Pacífico Sur. Las entidades offshore en las que Ross y otros inversionistas mantienen una participación financiera controlaban el 31.5% de la compañía en 2016, según el más reciente informe anual de Navigator.

Entre los principales clientes de Navigator, que le han aportado más de 68 millones de dólares en ganancias desde 2014, está Sibur, una compañía gasera y petroquímica con sede en Moscú. Dos de sus principales propietarios son Kirill Shamalov, quien está casado con la hija menor de Putin, y Gennady Timchenko, el oligarca sancionado cuyas actividades en el sector de la energía estaban “directamente vinculadas a Putin”, según el Departamento del Tesoro.

Otro dueño poderoso es el mayor accionista de Sibur, Leonid Mikhelson, quien controla una compañía energética que también fue sancionada por el Departamento del Tesoro por apoyar el gobierno de Putin.

Como secretario de Comercio, Ross tiene una autoridad directa sobre las políticas de comercio y manufactura y es una voz influyente en el gobierno sobre prácticamente cualquier aspecto de la relación económica de Estados Unidos con otros países, incluida Rusia. En los últimos años, las tensiones entre Estados Unidos y Rusia se han intensificado, y Estados Unidos ha impuesto sanciones contra Rusia después de la invasión de Crimea en 2014 y su interferencia en la elección presidencial de 2016.

Después de la elección, las investigaciones realizadas por el congreso y el Departamento de Justicia de Estados Unidos han explorado las posibles relaciones comerciales entre Rusia y los miembros de la administración del presidente Trump. Aunque han sido investigados varios socios de Trump y personas cercanas a su campaña, hasta ahora no se han reportado conexiones empresariales entre altos funcionarios de la administración Trump y miembros de la familia de Putin o su círculo de allegados.

Durante el proceso de confirmación para asumir el cargo de secretario, a Ross se le preguntó en repetidas ocasiones acerca de su relación comercial con Rusia, sobre todo en relación con su antigua función como vicepresidente del Banco de Chipre, que tiene un largo historial de financiamiento de oligarcas rusos. “El Senado de los Estados Unidos y el público estadunidense merecen conocer el alcance total de sus conexiones con Rusia y su conocimiento acerca de los vínculos entre la administración Trump, la campaña de Trump, o la Organización Trump y el Banco de Chipre”, le escribió un grupo de cinco senadores demócratas a Ross después de la audiencia, pero antes de su confirmación. Ross respondió brevemente a una pregunta enviada para la audiencia, diciendo que los rusos que invertían en el banco “no eran mis socios”, pero no respondió a la carta de los senadores.

También se le preguntó acerca de sus tenencias en la industria naviera y si éstas podrían plantear un conflicto de intereses con sus deberes como secretario de Comercio. Pero no hubo para él ninguna pregunta acerca de Navigator –donde alguna vez fue presidente del Consejo— y su relación con Sibur.

Sibur es “una empresa con conexiones clientelistas”, dijo Daniel Fried, un experto en Rusia que ocupó altos cargos del Departamento de Estado tanto en administraciones republicanas como demócratas. “¿Por qué razón tendría un funcionario del gobierno de Estados Unidos alguna relación con un compinche de Putin?”.

Wilbur Ross en un evento en la Casa Blanca, en octubre pasado.  Foto: Departamento de Comercio, EU.

Ross se integró al Consejo Directivo solo después de que Navigator comenzara a trabajar con Sibur y “nunca se encontró” con Shamalov, Timchenko o Mikhelson, dijo James Rockas, un portavoz del Departamento de Comercio. 

”El secretario Ross se deslinda de cualquier asunto centrado en embarcaciones de transporte transoceánico, pero ha sido en general favorable a las sanciones de la administración contra las entidades rusas y venezolanas”, dijo Rockas.

Otro de los principales clientes de Navigator es PDVSA, la petrolera estatal venezolana propiedad del régimen autoritario de Nicolás Maduro. La administración Trump sancionó a un ejecutivo actual y a un ex ejecutivo de PDVSA en julio de 2017, y a la propia empresa el mes siguiente.

 

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Comercio y conflicto

La conexión comercial indirecta del secretario de Comercio con el yerno de Putin y los aliados oligarcas surge a partir de un examen de los registros públicos y una filtración de millones de documentos financieros offshore del bufete Appleby en las Islas Bermudas obtenidos por el diario alemán Süddeutsche Zeitung y compartidos con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y su red global de medios asociados.

Muestran el funcionamiento interno de Appleby desde la década de 1950 hasta 2016. Los archivos incluyen documentos de la división de servicios corporativos de Appleby, que se independizó en 2016 bajo el nombre de Estera.

En los archivos de esta filtración se muestra una cadena de empresas y de asociaciones en las Islas Caimán a través de las cuales Ross ha conservado su participación financiera en Navigator.

El hecho de que las compañías de Ross en las Islas Caimán se beneficien de una empresa controlada por intermediarios de Putin plantea graves conflictos de intereses potenciales, dicen los expertos. Como secretario de Comercio, Ross tiene el poder para influir en el comercio, sanciones y otras medidas de Estados Unidos que podrían afectar a los propietarios de Sibur. Asimismo, los propietarios de Sibur, y a través de ellos, el propio Putin, podrían tener la capacidad de aumentar o disminuir el negocio de Sibur con Navigator incluso conforme Ross ayuda a dirigir la política de Estados Unidos.

Richard Painter, quien se desempeñó como principal abogado de ética durante la administración de George W. Bush, dijo que Ross podría tener que recusarse de una serie de decisiones sobre las sanciones. Añadió que, si bien no hubo violación inherente en las tenencias de Ross, el arreglo con Navigator requiere un análisis más detenido.

Rockas, el portavoz del Departamento de Comercio, dijo que Ross “nunca ha tenido que buscar ni recibir una dispensa ética” y que cumple con los “más altos estándares éticos”. Estas dispensas éticas se otorgan para permitir que los funcionarios participen en asuntos donde pueda haber un conflicto de intereses.

“Aparte de esas cuestiones jurídicas, yo estaría muy preocupado de que alguien en el gobierno de Estados Unidos estuviera haciendo tratos con los rusos, y me gustaría conocer los hechos”, dijo Painter.

 

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Capas y más capas

Antes de unirse al gabinete de Trump, Ross, de 79 años de edad, era un titán en el mundo del capital privado, y reunía a inversionistas de todo el mundo para invertir dinero en empresas en dificultades, con la intención de volverlas rentables. Cuando todo iba bien, Ross y su empresa no sólo ganaban dinero de sus inversiones y honorarios de gestión, sino también de un sistema de compensación que les permite a los socios generales, que administran los fondos de capital privado, ganar el 20% de todos los beneficios que exceden determinado nivel.

Muchos de los fondos de capital privado involucrados en estas inversiones fueron creados y administrados por Appleby, el bufete de abogados offshore con sede en Bermuda. Los archivos que fueron filtrados ofrecen un vistazo a cómo Appleby ayudó a su empresa, WL Ross & Co, LLC, a cosechar los beneficios de paraísos offshore, como las Islas Caimán, un territorio británico que permite niveles extraordinarios de secreto bancario y deja a empresas de papel dirigidas desde Nueva York y otros lugares operar allí libres de impuestos. En 2015, las Islas Caimán ocupaba el quinto lugar en las clasificaciones mundiales del Índice de Secreto Financiero.

Crear fondos offshore organizados como sociedades anónimas puede ser un gran atractivo para algunos inversionistas, al permitirles crear organizaciones exentas de impuestos en Estados Unidos –incluyendo enormes fondos de pensión y universidades muy ricas– para esquivar una regla del Servicio de Impuestos Internos que les obliga a pagar impuestos sobre los ingresos obtenidos con dinero prestado. También ayudan a atraer a los inversionistas no estadounidenses porque no revelan sus nombres a las autoridades fiscales en Estados Unidos.

Los socios generales en un fondo de capital privado offshore disfrutan de generosas exenciones de impuestos en Estados Unidos, incluyendo la posibilidad de contar a la mayor parte de sus ingresos provenientes del fondo como ganancias de capital a largo plazo, en lugar de ingresos ordinarios. Esto permite a los gestores de fondos más ricos reducir sus impuestos sobre esos ingresos de la tasa impositiva máxima en Estados Unidos, del 39.6%, al 20%.

Cuando fue nombrado secretario de Comercio, Ross presentó un acuerdo con la Oficina de Ética Gubernamental federal que decía que tenía la intención de desprenderse de 80 empresas y asociaciones, pero mantendría una participación en otras nueve que tenían activos en “el financiamiento inmobiliario y el crédito hipotecario” y “el transporte transoceánico”. Los activos no se especificaron. Aunque había vendido WL Ross & Co. a Invesco en 2006, permaneció activo como presidente y director general hasta que renunció para unirse al gabinete.

Su declaración patrimonial, que también presentó ante la Oficina de Ética Gubernamental, tiene 57 páginas e incluye una larga lista bajo el epígrafe “Activos de Empleo y Cuentas de Ingresos y Jubilación”. Esta lista se divide en secciones que enlistan activos que parecen ser propiedad de cada una de las compañías de Ross, detallando hasta siete capas de entidades entre Ross y los activos que posee.

Enterradas en una multitud de subsecciones aparecen cuatro entidades en Islas Caimán que llevan nombres crípticos, y que aparecen entre aquellas que él dijo que iba a conservar: WLR Recovery Associates IV DSS AIV, GP; WLR Recovery Associates IV DSS AIV, LP; WLR Recovery Associates V DSS AIV, GP y WLR Recovery Associates V DSS AIV, LP. Las cuatro compañías son administradas por el bufete de abogados Appleby. “Navigator Holdings” figura entre los activos que poseen estas empresas, pero, en consonancia con el formato de la declaración patrimonial, no se proporcionan detalles sobre la empresa ni su relación con Sibur.

La complejidad de las estructuras offshore agrega una distancia legal y de reputación y oscurece el alcance total de las relaciones comerciales de Ross incluso cuando le permiten sacar provecho de ellas, de acuerdo con expertos en impuestos y ética consultados por ICIJ.

La declaración patrimonial de Ross estima en 2.05 y 10.1 millones de dólares su participación actual combinada en las entidades offshore que tienen acciones de Navigator. Pero no queda claro cuáles son sus tenencias totales porque no desglosó el valor de una de las cuatro entidades que conservó. No es evidente por qué o si realmente omitió reportar el dato. Su participación representa una fracción de la participación total del 31.5% de las entidades en Navigator, que, basado en el precio de mercado de la firma al 30 de octubre de 2017, vale aproximadamente 179 millones de dólares.

El valor de la inversión de Ross podría cambiar sustancialmente llegado el momento en que liquiden los fondos que mantienen las acciones de Navigator, y en eso él tiene una ventaja significativa. Si los fondos se desempeñan lo suficientemente bien, las asociaciones en las que él ha invertido podrían recibir el 20% de las utilidades de todos los fondos.

Además, Ross reportó a la revista Forbes miles de millones en activos que no aparecieron en sus declaraciones patrimoniales. Más tarde le dijo a la revista que puso estos activos en fideicomisos que benefician a sus familiares.

“Las declaraciones patrimoniales no fueron escritas teniendo a Wilbur Ross en mente”, dijo Kathleen Clark, una profesora de derecho de la Universidad de Washington que es experta en ética del gobierno, “y no creo que (las declaraciones) den al público o a un funcionario de Ética, una idea de la gran variedad de intereses financieros que él tiene”.

 

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Ross batea un jonrón

Ross comenzó a invertir en Navigator en 2011, cuando WL Ross & Co. adquirió una participación del 19.4%, y le concedieron dos puestos en el Consejo. Ross ocupó uno de los puestos a principios del siguiente año. Unos meses más tarde, con la aprobación de un juez del tribunal de quiebras, WL Ross & Co. compró un bloque de acciones de la firma de servicios financieros en bancarrota Lehman Brothers, y se convirtió en el accionista mayoritario de Navigator.

En noviembre de 2013, Navigator salió a Bolsa. Las acciones que WL Ross & Co. compró a aproximadamente 8 dólares cada una fueron puestas en el mercado a 19 dólares. Después, en una conferencia para inversionistas navieros, Ross se jactó de que la inversión había sido “un jonrón”.

Ross renunció al Consejo de Navigator un año después de que se convirtió en vicepresidente del Banco de Chipre, que estaba en aprietos, y cuyas relaciones con los oligarcas rusos eran bien conocidas. Wendy Teramoto, directora gerente y socia de WL Ross & Co., ocupó su el lugar en el Consejo de Navigator. Ella renunció al cargo en 2017 para convertirse en jefe de personal de Ross en el Departamento de Comercio.

 

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Navigator se reúne con Sibur

A principios de 2012, poco después de que Ross hiciera su inversión inicial, Navigator entabló una relación con Sibur y fletó exclusivamente dos cargueros de gas licuado de petróleo (GLP) para transportar las crecientes exportaciones de GLP de Sibur a Europa.

Como muchas compañías de energía rusas, Sibur fue creada por el gobierno ruso. Fundada en 1995, la compañía produce productos petroquímicos incluyendo el GLP, que contiene propano y butano y se utiliza para los aparatos de calefacción, los equipos de cocina y algunos vehículos de motor. Sibur fue adquirida varios años más tarde por la compañía de gas estatal Gazprom. En 2010, Gazprom vendió Sibur a Timchenko y Mikhelson.

Amos Hochstein, el principal diplomático en temas de energía de Estados Unidos durante la administración Obama, dijo que las trayectorias de Mikhelson y Timchenko eran típicas de los magnates energéticos rusos que se han enriquecido bajo la corrupción pública y el capitalismo clientelista que son sellos distintivos del largo mandato de Putin.

“No estamos hablando de John D. Rockefeller”, dijo Hochstein. “Se volvieron cercanos a Putin, leales a Putin, consiguieron bienes del Estado y se enriquecieron”.

El gobierno ruso continúa favoreciendo a Sibur. En 2013, un programa del gobierno ayudó a construir la terminal de 700 millones de dólares de Sibur en Ust-Luga, el puerto Báltico donde los barcos de Navigator recogen sus exportaciones de GLP, por considerarlo “un proyecto de importancia nacional”.

Después de la invasión rusa al territorio ucraniano de Crimea, Estados Unidos y otras naciones occidentales impusieron sanciones económicas a los aliados clave de Putin, incluyendo el segundo accionista más importante de Sibur, Timchenko. Unos meses más tarde, Estados Unidos prohibió a los bancos proporcionarle financiamiento a largo plazo a una compañía de gas perteneciente al mayor accionista de Sibur, Mikhelson.

Sibur como tal no fue el objeto de esta medida, pero los bancos occidentales, incluyendo el Banco de América y el Banco Real de Escocia, rechazaron otorgarle préstamos a la compañía, según notas periodísticas.

Nuevamente el gobierno ruso intervino para ayudar. En mayo de 2014, un consorcio liderado por un banco estatal afiliado a la compañía de energía Gazprom y un fondo de inversión estatal compraron la terminal Ust-Luga de Sibur y se comprometieron a expandir la capacidad de exportación mientras le permitían a Sibur seguir siendo el único exportador de la terminal de GLP.

En septiembre de 2014, con la presión creciendo para que hubiese sanciones, Timchenko vendió una participación del 17% en Sibur a Shamalov, aumentando la participación del yerno de Putin a más del 20% de la compañía. La compra que hizo Shamalov, de 32 años de edad, fue financiada por un préstamo de 1,300 millones de dólares que le extendió el banco estatal Gazprombank. Shamalov más tarde vendió parte de su participación a otros inversionistas, redujo su participación a 3.9%, para abril de 2017, pero siguió en la junta directiva de Sibur. No fue posible determinar los beneficios o pérdidas que tuvo el yerno de Putin con estas transacciones.

“Cuando empiezas a hacer negocios con compañías de energía rusas como Gazprom y Sibur, no solo te acuestas con la compañía”, dijo Hochstein, el ex coordinador de política energética del Departamento de Estado. “Te acuestas con el estado ruso”.

Adam Ihse/TT News Agency

Navigator Luga en su paso por la costa Oeste de Suecia.  Ola Westerberg/TT News Agency

En 2014, Appleby se deshizo de Mikhelson como cliente; declinó administrar una compañía para manejar su jet privado debido a las sanciones contra sus negocios, indican los documentos filtrados.

 

A pesar de esta crisis, la relación entre Navigator y Sibur siguió prosperando. De 2014 a 2015, los ingresos de la naviera procedentes de Sibur se dispararon del 5.3% (16.2 millones de dólares) al 9.1% (28.7 millones de dólares) de los ingresos totales, haciendo de la empresa uno de los cinco mejores clientes de Navigator, según las presentaciones ante la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos, antes de bajar al 7.9% (23.2 millones de dólares) en ingresos el año pasado. Este año, Navigator duplicó la flota dedicada a las exportaciones de Sibur; adquirió dos nuevos buques que fleta a la compañía rusa de energía. Los buques llevan por nombres Navigator Luga y Navigator Yauza, ambos nombres de ríos rusos.

En una conferencia telefónica con los inversionistas en 2016, el director ejecutivo de Navigator, David Butters, dijo que su compañía se beneficiaba conforme Sibur incursionaba en el mercado energético europeo frente a sus competidores estadounidenses.

“Rusia está enviando tanto gas natural a Europa como es necesario, y está enviando cantidades crecientes de líquidos a todas las regiones del continente, todo en competencia con las exportaciones estadounidenses que recorren mayores distancias”, dijo Butters. Butters declinó comentar para esta historia.

Ross “ha hablado en repetidas ocasiones a favor de aumentar las exportaciones estadounidenses como la mejor forma de reducir el déficit comercial, creando empleos en Estados Unidos”, dijo el portavoz del Departamento de Comercio.

 

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Un brindis

El 30 de noviembre de 2016, horas después de ser nominado secretario de Comercio, Ross celebró en Gramercy Tavern, un elegante restaurante de Manhattan, en un evento organizado por Navigator Holdings. Según Bloomberg BusinessWeek, él y Butters llegaron temprano a la elegante habitación privada y tuvieron una conversación.

Según Bloomberg, Butters recuerda que Ross le dijo: “Tus intereses coinciden con los míos”. “La economía de Estados Unidos crecerá y Navigator se beneficiará”.

Butters le dijo a Bloomberg que, conforme llegaban otros invitados y se disponían a comer robalo en salsa de jerez y tarta de peras, se turnaban para felicitar a Ross. “Era como, ahora tenemos la posibilidad”, le dijo Butters a Bloomberg. “Tenemos la posibilidad de marcar algunas diferencias”.

 

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Ganando millones de las quiebras

Ross, hijo de un abogado convertido en juez y una maestra de escuela, creció en los suburbios de Nueva Jersey, y se graduó de Yale y Harvard Business School. A finales de la década de 1970, se unió a la firma bancaria británica de inversiones Rothschild Group, y eventualmente llegó a encabezar la práctica de asesoría en materia de quiebras , en la compañía. Conoció a Donald Trump en 1990, cuando el casino Taj Mahal en Atlantic City estaba sufriendo problemas financieros, y Ross representaba a un grupo de tenedores de bonos. Ross diseñó un acuerdo que preservaba una participación para Trump en la compañía, presuntamente diciéndoles a los tenedores de bonos descontentos que el nombre Trump era “todavía un buen activo”. Fue una ayuda bien recibida por el futuro presidente.

En la década de 1990, el presidente Bill Clinton nominó a Ross para el Consejo del Fondo de Inversiones Estados Unidos-Rusia, que creó el gobierno de Estados Unidos para hacer inversiones y promover los intereses comerciales estadounidenses en Rusia.

En el año 2000, Ross fundó WL Ross & Co. LLC, una firma de capital privado con sede en Nueva York que reúne dinero de inversionistas en fondos que invierten en empresas en apuros con el objetivo de sacarlas a flote y venderlas para obtener ganancias. La nueva empresa prosperó rápidamente. Diseñó la compra de productores de acero estadounidenses que estaban en bancarrota, y luego cosechó enormes beneficios cuando la administración Bush impuso un arancel del 30% a las importaciones de acero en marzo de 2002.

Su recién formado International Steel Group salió a Bolsa al año siguiente y fue adquirido en 2005 por el gigante de Luxemburgo, ArcelorMittal. La firma de Ross continuó invirtiendo en otras empresas estadounidenses en apuros, incluyendo los textiles en el sur y el carbón en los Apalaches. El propio Ross se ganó una reputación como financiero que revivía a las industrias que otros habían dado por muertas.

Pero sus prácticas comerciales también han provocado críticas por llevarse los empleos al extranjero para mejorar sus ganancias. Un análisis que hizo Reuters de las estadísticas del Departamento de Trabajo de Estados Unidos encontró que las adquisiciones de Ross resultaron en la pérdida de 2,700 empleos estadounidenses en los sectores de autopartes, finanzas hipotecarias y la industria textil, luego que mudó operaciones al extranjero. Esto benefició, entre otros, a México, India, China y Nicaragua.

Su firma de capital privado también ha violado la normatividad en materia de valores que exige una divulgación completa y franca con los inversionistas. En agosto de 2016, la SEC anunció una acción coercitiva contra WL Ross & Co. por cobrar de más a los inversionistas por comisiones de gestión, luego de que cambió la fórmula para calcular las tarifas sin informarles. Sin admitir o negar malas acciones, WL Ross & Co. aceptó reembolsar 10.4 millones de dólares a los inversionistas y 2.3 millones más en penas civiles.

Al paso de los años, Ross ha subido peldaños y ahora está entre los individuos más ricos de Estados Unidos, con una fortuna que Forbes estimó, en septiembre de 2017, en 2,500 millones de dólares. Y ha vivido acorde con ello. Él y su esposa poseen una villa en Palm Beach, muy cerca del complejo Mar-a-Lago de Trump en la Florida; tienen otra casa en Southampton, N.Y., y una tercera casa en Manhattan. También poseen una colección de arte con un valor que Bloomberg ha estimado en 250 millones de dólares, incluyendo una colección del pintor surrealista René Magritte valuada en 100 millones. Ross fue también el líder –conocido como Gran Swipe– de una fraternidad secreta de Wall Street llamada Kappa Beta Phi y en 2012 presidió una ceremonia anual en la que los iniciados realizaron las rutinas de canto y baile vestidos de mujer durante un banquete con cordero y foie gras en un hotel de Manhattan.

Ross le ha restado importancia a la idea de que los más ricos tienen ventajas injustas. En 2014 argumentó que “al uno por ciento lo están criticando por razones políticas”. Y agregó, ” la educación es la forma en que la gente sale del gueto y llega al, si no al uno por ciento, algo cercano a ello”.

Trump dijo que eligió a Ross porque admira su riqueza y su ímpetu feroz. “Me gustaría poner a un tipo que fracasó toda su vida, pero no queremos eso, ¿verdad?”, dijo Trump en un mitin en Ohio después de su victoria en las elecciones. “Pues no, puse a alguien formidable”.

 

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Y Appleby estaba allí

A medida que se expandió, WL Ross & Co. estableció un número cada vez mayor de entidades en paraísos fiscales offshore, muchos en las Islas Caimán. El territorio británico en el Caribe no impone ningún impuesto corporativo o de renta sobre el dinero ganado fuera de la jurisdicción y pide poca información acerca de la propiedad de las empresas. Esto ha hecho de las Islas Caimán un destino popular entre los gestores de capital privado de Estados Unidos para establecer sus fondos.

Appleby ha sido un importante asesor y proveedor de servicios. Este bufete de abogados offshore ha administrado más de 50 empresas para WL Ross & Co. en las Islas Caimán, según muestran sus registros. Por ejemplo, en 2005, WL Ross & Co. adquirió la compañía alemana de coches ferroviarios y logística VTG, que se expandió más adelante hacia Rusia y Europa del Este. Los archivos de Appleby incluyen un grupo de cinco compañías de las Islas Caimán cuyos nombres incluyen “Euro Wagon” que se utilizaron para mantener y gestionar las acciones de VTG.

Appleby cortejó a los ejecutivos de WL Ross & Co. en eventos que celebró, incluyendo en el Abierto de Estados Unidos de tenis, y los empleados se felicitaban mutuamente a medida que crecían las tenencias de la compañía. El bufete de abogados redujo los requisitos de debida diligencia para las empresas vinculadas con Ross; las clasificó como de bajo riesgo y elegibles para un menor escrutinio bajo las leyes de las Islas Caimán que regulan la responsabilidad de los bufetes de abogados de investigar a los clientes. “Esto es absolutamente fantástico, Sabine”, escribió el abogado de Appleby, Matthew Taber, cuando la oficial de cumplimiento Sabine Calvetti dio las noticias. “100% acertado y un gran trabajo”.

En 2014, el grupo de Ross era uno de los 20 mejores clientes de Appleby según el número de compañías administradas.

Los archivos de Appleby muestran que las cuatro compañías que Ross mantuvo se encuentran en dos cadenas paralelas de propiedad, con el mismo Ross en la cima. Según los registros de Appleby, Ross es accionista y fue director de dos empresas establecidas en julio de 2011 como socias generales para controlar otras dos entidades de WL Ross & Co que invirtieron en la industria naviera, que, a su vez, controlan dos fondos del WL Ross Group.

Estos fondos invirtieron en varias compañías navieras, incluida Navigator, de acuerdo con las presentaciones de la SEC y las divulgaciones de ética de Ross.

En total, la antigua firma de Ross, WL Ross & Co., es la mayor accionista de Navigator, al poseer 39.4% de Navigator a través de las compañías que controla. Luego de que se convirtió en secretario de Comercio, Ross mantuvo un interés financiero personal en algunas de las entidades, pero renunció a manejarlas.

La ley de ética federal exige a los funcionarios que declinen de participar en cuestiones que puedan tener un efecto “directo y previsible” en los intereses financieros del funcionario o de su familia o si el funcionario tiene una estrecha relación que pudiera provocar que una persona razonable ponga en duda la imparcialidad del funcionario.

Durante las audiencias de confirmación, Ross trató de tranquilizar a los senadores de que iba a evitar cualquier conflicto de interés entre su participación en negocios y su puesto en el gabinete. “Tengo la intención de ser muy escrupuloso con las recusaciones y con cualquier tema donde exista la más mínima duda”, dijo.

* Bastian Obermayer, Frederik Obermaier, Rigoberto Carvajal e Inti Pacheco también contribuyeron a este artículo. La traducción al español fue realizada por Univision Noticias.

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